Comisión de Tecnología de la Construcción
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 OBRAS SANITARIAS DEBUT DE LA INGENIERÍA ARGENTINA

En un trabajo anterior sobre "Proceso Estocástico", herramienta de la Matemática Estadistica para considerar el cambio de las variables aleatorias en función del tiempo, señalaba que la utilización del sistema lógico deductivo de las matemáticas, era una tendencia arraigada en los ingenieros que estudiamos en la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales de la Manzana de las Luces. 

Al evocar que allí estudiaron desde 1865, los primeros ingenieros argentinos y las posteriores promociones hasta pasada la primera mitad del siglo 20, no puedo evitar referirme a la pena que me produce pasar por la calle Perú 222 y comprobar que la prístina Facultad, haya sido el único edificio demolido en la histórica Manzana, para reutilizar dicho espacio como playa de estacionamiento de automóviles: El predio de referencia también fue la primera sede de la Universidad de Buenos Aires, en cuyas Facultades cursaron los 5 premios Nobel argentinos.

Aguas Corrientes: El 4 de abril de 1869 se inició el suministro de Agua Corriente de 7 a 14 horas en Buenos Aires y a partir de agosto, se prestó el servicio en forma continua, al instalarse el Tanque de Equilibrio de Plaza Lorea. Según el Primer Censo de Población Nacional realizado ese año,  tenía 177.787  habitantes, resultando ser la ciudad más poblada de América del Sur.

El 20 de septiembre de 1868, con la presencia del Presidente de la Nación Domingo Faustino Sarmiento, se colocó la piedra fundamental del Establecimiento Potabilizador Recoleta. Estaba cercano al Cementerio homónimo, frente a la quinta de Samuel Hale.

El 24 de diciembre de 1868 se sancionó una Ley de la Provincia de Buenos Aires, para la ejecución de las obras de salubridad pública y el 26 partió a Londres el Ingeniero Guntz con las instrucciones para adquirir  las maquinarias del Establecimiento y las cañerías de hierro fundido para la  distribución.
Tan seguros estaban de la ejecución de las obras, que mandaron acuñar medallas conmemorativas  estampando la fecha de la Ley,  demostrando  una manifiesta fe en el progreso que transformaría la ciudad, suministrando agua buena abundante y barata.

 Previamente el 22 de septiembre de 1867, el Gobernador de la Provincia Adolfo Alsina había propuesto a las Cámaras Legislativas, dotar de agua corriente a la población y para celebrar el contrato, entregaba 50.000 patacones autorizando a gestionar un empréstito, garantizado por el Establecimiento a construir y los ingresos por la  venta del agua.

Se encomienda a la Municipalidad el estudio de las propuestas con el asesoramiento de los Ingenieros Julio Lacroze y L. Tassier, integrantes de la Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado.  A mediados de 1868 se aceptó el 2º proyecto del Ingeniero Juan Coghlan, funcionario del Ferrocarril Oeste. Abarcaba 480 manzanas a lo largo de 960 cuadras  donde vivían 100.806 habitantes.

Es oportuno destacar que las rápidas gestiones, respondían responsablemente a los numerosos casos de cólera registrados en la ciudad durante 1867 y 1868.

El Establecimiento Recoleta, inicialmente en un terreno de 2 hectáreas, estaba proyectado para abastecer a 160.000  habitantes y equipado con 2 bombas con sendos motores a vapor de 140 HP. Una bomba para alimentar a la Planta Potabilizadora mediante 2 conductos que llegaban 600 metros aguas adentro; la otra bomba para impulsar el agua filtrada,  por la red de cañerías de distribución a los puntos de consumo y a un depósito elevado ubicado en uno de los puntos más altos de la ciudad, la Plaza  Lorea.

El tratamiento era por decantación del agua cruda y su paso posterior por filtros lentos. Así fue Buenos Aires la primera ciudad de América  con instalación de filtros artificiales de arena, que habían sido utilizados por primera vez en Londres, para tratar el agua del Támesis .

Desde la época colonial Buenos Aires se abastecía con aguas de lluvia en aljibes y con carros aguateros que clarificaban las aguas turbias del Río de la Plata con alumbre.
En 1870 la tesis presentada para optar al grado de Ingeniero Civil por Valentín Balbín, trataba sobre la provisión de agua a la ciudad de Buenos Aires, encarando científicamente los problemas relacionados con el Saneamiento.

Para elegir uno de los puntos más elevados para el Depósito,se tuvo en cuenta el primer Plano  Topográfico realizado por el Ingeniero Militar Felipe Bertrés en 1822 para instalar un servicio de aguas corrientes y desagües de Buenos Aires. La Junta de Representantes había autorizado al Gobernador Martín Rodríguez y su ministro de Gobierno Bernardino Rivadavia,a contratar un empréstito, que recién se concretó en 1824 con la Casa Baring Brothers. Por las irregularidades y el envío fraccionado de los montos, las obras no se realizaron.

Tanque Lorea.(Ref ]1 ) Con los niveles del plano topográfico, referidos a la cota máxima de las aguas del río, se determinó la ubicación en el centro de la Plaza Lorea . El Depósito compensador de 272 m3  ( 9x9x3,60 metros) sobre una torre metálica de 19,5 metros superaba la altura de todos los edificios existentes. Acumulaba en horas de baja demanda y entregaba agua en horas de gasto máximo. Como la reserva no era grande ,se dio mayor potencia a las bombas impulsoras cumpliendo el Depósito el rol de regulador o equilibrador de presión y de reserva, para la extinción de incendios cuando los caños no estaban llenos.

Las instalaciones para la distribución tenían surtidores públicos en todos los hospitales, edificios públicos, hoteles, teatros, mercados, plazas y en las principales calles cada 4 cuadras y llaves de incendio en cada bocacalle.

En la Comisión de Aguas Corrientes se desempeñaba como Ingeniero Residente, uno de los 12 apóstoles de la Ingeniería Argentina como se les llamó a los primeros graduados. El Ingeniero Civil Valentín Balbín señalaba en sus informes datos como el consumo máximo de 145 litros/ habitante día y también la altura mínima de 1,80 cm en el Depósito. Los trabajos de limpieza se realizaban 3 veces al año sin interrupción de los servicios. Había guardia permanente, que recibía órdenes por telégrafo desde el Establecimiento Recoleta.

A partir del 16 de marzo de 1875, el Ingeniero Balbín estuvo a cargo de la Comisión de Aguas Corrientes y señalaba la insuficiencia del Tanque Lorea, para la ciudadcuyo límite oeste era la calle Centro América ( Pueyrredón) y los problemas de corrosión en el Depósito de hierro fundido que requerían arreglos y reformas. El Tanque en la Plaza Lorea funcionó desde agosto de 1868 hasta la habilitación del Palacio de Aguas Corrientes (Córdoba y Riobamba) cuya construcción se inició en 1887 y se terminó en 1894. También en el Plano Topográfico se observa la cota elevada del emplazamiento del Gran Depósito de 72.700m3, , declarado Monumento Histórico Nacional en 1987.

El proyecto de ampliación del Ingeniero Juan Bateman que sucedio al Ing. Coghlan,  en 1871 elevó la presión a una altura manométrica de 46,5m. sobre el nivel  medio del río y preveía la provisión a 400.000  habitantes a razón de 182 litros/ habitante día, en las 3000 hectáreas del radio antiguo, la zona más urbanizada de la ciudad.
 Así calculó el nuevo Tanque  de Reserva   de 72.700m3  de capacidad. Esa previsión del aumento demográfico para 20 años, consideraba la duplicación de la población  sobre la base de la política inmigratoria, pero ya en 1890 se habían superado los 547.000 habitantes en Buenos Aires.

El día 15 de mayo de 1874, se colocó la piedra fundamental de la Planta de Purificación de Recoleta y considerando dicha fecha como la inauguración de los servicios de Salubridad, en 1947 se instituyó el 15 de mayo como el día del Trabajador de Obras Sanitarias.
Para las ampliaciones del Plan Bateman al Establecimiento Recoleta se le anexaron terrenos vecinos, llegando a ocupar 24 hectáreas. Se agregaron posteriormente también al tratamiento de purificación, coagulantes para eliminar totalmente los corpúsculos coloidales y la cloración para la desinfección.

 El Establecimiento Recoleta, al ampliarse la Planta Potabilizadora Libertador San Martín, frente a los bosques de Palermo, quedó fuera de servicio en 1928 y la antigua  Casa de Bombas  fue reformada en 1933 y destinada al actual Museo de Bellas Artes

La aparición en enero de 1871 de la epidemia de fiebre amarilla,  procedente de Brasil, causó hasta mayo más de 15.000 muertos. Esa pandemia aceleró la decisión de llevar a cabo, junto con la ampliación del suministro de agua potable, la proyectada y postergada construcción de los desagües cloacales, para suprimir las letrinas en la ciudad, pues el arrastre con agua de las excretas, era un medio fundamental para la extinción de las enfermedades hídricas como el cólera  y la fiebre amarilla. El proyecto Coghlan de 1868 encaró sólo la provisión de agua, pues no estaba resuelto el problema de dar salida a las aguas servidas.

El Plan Bateman de 1871 proponía el desagüe cloacal y pluvial como sistema combinado hasta las cámaras interceptoras separadoras. Cuando se producían lluvias mayores, las bateas desbordaban y el agua pluvial pasaba a conductos de tormenta que conducían  río adentro frente a la ciudad.

Los líquidos cloacales de las Cámaras pasaban a Colectoras que entroncaban con una Cloaca Máxima hasta la Planta de Líquidos Cloacales Puente Chico (Wilde), con Cámaras Separadoras que trataban los líquidos para luego verterlos a 500 metros río adentro en Berazategui.

Cuando se concluyeron las obras de la Planta de Tratamiento y la Red de Colectoras, se promulgó  la ley 1917 sancionada el 25 de noviembre de 1886, que obligaba a construir las obras domiciliarias en el interior de los edificios con su conexión: a) a las cañerías de provisión de las calles, previa instalación de una llave de paso en cada finca y b) conduciendo sus aguas servidas y pluviales  internas a la red cloacal externa.
Para recibir el agua de lluvia de las calles había 4 sumideros por cuadra  ( 2 en la mitad y 2 en los  extremos) que también se conectaban a la red cloacal.

Durante la Presidencia de Nicolas Avellaneda, la ley de Federalización  del 21 de setiembre de 1880 al ceder la Provincia de Buenos Aires el Municipio de la Ciudad a la Nación, entrega las Obras de Agua Corriente y Adoquinado. Entonces se crea la Comisión de Obras de Salubridad, dependiente del Ministerio del Interior, presidida por el Ingeniero Civil Guillermo Villanueva, uno de los primeros 12 ingenieros graduados en Argentina 
El 6 de febrero de 1887 se hace efectiva por ley la incorporación, a la Capital Federal, de los Partidos de Belgrano y San José de Flores, cedidos por la Provincia de Buenos Aires. La primitiva superficie capitalina de 45,4 Km2,   llegaba hasta las calles Saénz, Boedo, Medrano, Córdoba y Juan B. Justo y se le agregaron 136Km2 de los nuevos Partidos Federalizados, totalizando 181,40Km2 mapa 1888

El Gobierno Nacional concluye y amplía las obras iniciadas, superando los 500.000 usuarios en 1895, cuando el 2º Censo de Población Nacional determinó que la población total de Buenos Aires era 677.786 habitantes era la ciudad más poblada del Hemisferio Sur. Los barrios de Monserrat y San Nicolás, eran los más poblados y  más cosmopolitas con 64% de extranjeros. El 100% de esos barrios tenían ya agua corriente y cloacas. 

La realización de estas obras de saneamiento público, iniciadas en 1869, ponen en evidencia la relevancia de la incipiente Ingeniería Sanitaria argentina,construyendo  una infraestructura con servicios para una mejor calidad de vida, basada en la Higiene Pública. Esta orientación de la Ingeniería estableció los fundamentos de los desarrollos ecológicos actuales. 
También quiero destacar que estas Obras de Salubridad fueron una de las progresistas decisiones políticas de la llamada generación del 80, dirigencia con visión de futuro que supo concretar obras que beneficiaron a las generaciones siguientes, constituyéndose en paradigmas que deben orientar las acciones presentes y futuras.

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Continúa también  en  INGENIERÍA SANITARIA – MARCOS REGULATORIOS
 

E. Ricucci Barrionuevo
 Ing.  Civil
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