Comisión de Tecnología de la Construcción
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OBRAS VIALES ALREDEDOR DEL KILÓMETRO 0
 

Topografía. A mediados del siglo 19, Buenos Aires estaba atravesada por 3 zanjones llamados Terceros. Uno nacía en los altos de la Plaza Constitución, otro en las proximidades de la Plaza Once de Setiembre y el Tercero del Medio, que nacía al este de la Plaza Lorea y cruzaba zigzagueando de sudoeste a noreste, desembocando en el río por el zanjón de Matorras, en   la continuación de la calle Paraguay.

Hay una maqueta planialtimétrica, que se exhibe en el Museo del Patrimonio Histórico del Palacio de Aguas Corrientes, firmada por el Ingeniero Carlos Dawney y fechada en 1873 que muestra los niveles relativos con respecto a un cero mareográfico. Se representan las superficies de las calles, en planos superpuestos de 10 pies (3,05 metros) de altura. Se observa una meseta en Callao y Garantías (Rodríguez Peña) y un desnivel hacia Rivadavia y Uruguay donde nacía el Tercero del Medio, continuando por Cangallo- Talcahuano - Corrientes - Libertad - Tucumán - Cerrito - Temple (Viamonte) - Suipacha - Córdoba - Maipú - Paraguay - San Martín - Tres Sargentos y el Río de la Plata.

En el Plano Topográfico se observa la desembocadura del Tercero del Medio, desde Florida y Paraguay hacia el río. También los antiguos nombres de las calles.

La Ciudad tenía mesetas que sobresalían de los valles, donde los arroyos iban hacia la zona costera del Río de la Plata, que estaba constituída por los actuales barrios de Núñez, Belgrano, Palermo, Recoleta y Retiro.

Otros arroyos iban hacia el Riachuelo por la zona de Barracas, La Boca, Nueva Pompeya, Villa Soldati y Villa Lugano. Esos arroyos hoy entubados, nos hacen recordar la existencia de sus antiguos cauces, con las grandes precipitaciones.

En el perfil topográfico Este-Oeste, además de la meseta del Congreso, están las de Estación Ferroviaria de Once, el Parque Centenario y Villa  Devoto. En el perfil Norte-Sur las de Plaza Constitución y el Palacio de Aguas  Corrientes. En Francisco Beiró y Gualeguaychú, se encuentra el punto más alto de la ciudad, con 30 metros sobre el nivel del peristilo de la Catedral

Al proyectar la ampliación de las Obras Sanitarias, el Ingeniero Bateman, señalaba que las mesetas de la zona del Tanque Lorea y donde se construiría el Nuevo Depósito de Aguas Corrientes, eran por su altura lugares adecuados, para los emplazamientos de Tanques Elevados para el suministro de agua potable.

En 1886 al sancionar la Ley del Adoquinado para la Ciudad de Buenos Aires, se decidió completar el entubamiento de los Terceros, pues se formaban pantanos en las calles de tierra, enfangadas por las lluvias y con el tránsito de chatas, carros y cuarteadores, que tornaban deplorable el estado de las calles.

La Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado determinó que se realizaran excavaciones adicionales, para las tapadas de las cañerías, necesarias para evitar roturas. El entubamiento de los arroyos, requirió la importación de grandes caños y los primeros en llegar  fueron de la fábrica catalana A. Torrent, dentro de los cuales, durante la obra, algunos vagos dormían y de  allí proviene la voz lunfarda atorrante.

En 1835 la cota del peristilo de la Catedral era 18,23 m. sobre la playa del río. Después cuando  se efectuó la nivelación de las calles de la ciudad, se tomó dicha altitud  de la Catedral como cota 0. La altura de la calle Rivadavia fue posteriormente rebajada, lo que queda comprobado actualmente, con los cinco escalones agregados desde el nivel de la vereda.

La Ordenanza 9947 sancionada el 27 de diciembre de 1938, decía en su artículo 1 Adóptase como plano de comparación en todo lo que a Nivelación se refiera, el situado a 30,479 m. por debajo de la estrella central del peristilo de la Catedral, el que había servido de base para el plan general de nivelación vial y la red de desagües cloacales y pluviales del municipio.

Se tomó como cota cero, el plano a 100 pies de profundidad, con referencia a la estrella de 8 puntas dibujada en el mosaico en el intercolumnio central del peristilo, con el objeto que las cotas de las obras subterráneas y portuarias, tuvieran todas signo positivo.

La Municipalidad de Buenos Aires, por Ordenanza 8857 de 1937 fue facultada para colocar en veredas y frentes de edificios, marcaciones para la triangulación, poligonación y nivelación de las mediciones planialtimétricas en la Ciudad. Los puntos fijos altimétricos, están constituidos por ménsulas con una chapa de bronce de eje horizontal.

En base a las ménsulas de nivelación de los puntos fijos números 736, 3395 y 3391 en las calles Pozos, Rodríguez Peña y Bartolomé Mitre, determiné la cota del extremo oeste de la Plaza del Congreso. La misma medición altimétrica efectué en el extremo oeste de la Plaza de Mayo, referida a la estrella del atrio de la Catedral. El desnivel resultante relativo entre ambos extremos fue de + 5,29 en el Congreso y la cota de nivel absoluta, respecto al cero municipal es 34.90 mts, siendo el máximo nivel registrado de 38.05m en Francisco Beiró y Mercedes.

Los levantamientos topográficos efectuados en los años 1909 y 1945 por el Instituto Geográfico Militar, se publicaron en 1949 en la Carta Topográfica de la Ciudad de Buenos Aires, una de cuyas planchetas muestra las curvas de nivel, formada por las proyecciones horizontales, de las curvas de las intersecciones de distintos planos horizontales, con la superficie del terreno.

La equidistancia o diferencia de altura de 2 planos horizontales sucesivos es de 2,5 metros. Las líneas de nivel, muestran los niveles relativos de un cero convencional y resulta ilustrativo el cuadro comparativo siguiente.
ceros

Calles. La regularidad de la cuadrícula impuesta, por las Leyes Indianas de la Corona Española, determinó una estructura urbana de calles de 11  varas (9.20 metros) de ancho, trazadas en damero, con manzanas de 140 varas (121,24 mts.).
En octubre de 1821, Rivadavia como Ministro de Gobierno del Gobernador de Buenos Aires Martin Rodríguez, creó el Departamento de Ingenieros , a cargo de Próspero Catelín. Entre las primeras medidas, el 7 de diciembre, se prohibe edificar sin presentación de plano y permiso previo. Se fija en 16 varas ( 13,85 m ), el ancho de toda nueva calle y en el casco fundacional, toda casa que se construyera, debía retirar su frente 2 varas de la anterior línea de edificación. De esa forma las calles en el casco alcanzarían las 15 varas ( 12,99 m ).

A mediados del siglo 19 la calle de las Tunas (Entre Ríos - Callao), marcaba la periferia urbana. Fue delineada por el Ingeniero Felipe Senillosa y con sus 30 varas (26 metros) era la única avenida de la ciudad.

En 1869 un proyecto del Agrimensor José M. Lagos, tomó como centro geográfico de la ciudad ampliada, la Plaza Lorea y trazaba una Avenida de Circunvalación de 200 m. de ancho, que pasaba por donde hoy están la Casa Amarilla, Almagro y Retiro. Ese hemiciclo a su vez era cortado por 2 avenidas de 130 metros de ancho, en dirección N-S y E-O respectivamente. Además trazó avenidas diagonales de 30 metros de ancho y plazas de 4 manzanas.

El Departamento de Ingenieros de Buenos Aires creado en 1875, manteniendo el trazado ortogonal con manzanas cuadradas, en 1887 trazó otras avenidas hacia el oeste, San Juan, Independencia, Belgrano, Rivadavia, Corrientes, Córdoba y Santa Fe. En 1875 una ordenanza fijó en 20 varas (17,32m ), el ancho de las calles que se abrían en la ciudad.

Rivadavia, desde 1822 cuando se llamaba Federación, cambiaba el nombre a las calles que cruzaba.

La Ordenanza Municipal del 27 de noviembre de 1893, en su artículo 4º,  dió el nombre de avenida a las calles que tenían un ancho mínimo de 20 metros.

En 1882 la Oficina Municipal de Obras Públicas, propuso la nomenclatura de las calles de Buenos Aires por medio de números.
Las calles de dirección N - S, desde el Nº 4 ( Paseo 9 de Julio) hasta el Nº 54 (Arroyo Maldonado), agregando N o S, con referencia a la calle Rivadavia que las dividía.
En las calles de dirección E - O, el número 74 correspondía a Rivadavia y la progresión era ascendente hacia el norte, Nº 75 era Piedad (Mitre) y descendente hacia el sur, Nº 73 Victoria (Hipólito Yrigoyen).

El 15 de mayo de 1894, se estableció la actual numeración de las calles de Buenos Aires.

Pavimentos. En 1872 la Comisión de Higiene Pública, reclamó a la Intendencia de Buenos Aires, el empedrado de Potosí (Alsina) entre Cevallos y San José. También el de Lorea  (Luis Sáenz Peña) entre Moreno y Potosí.

En 1883 se materializó el ensanche de Entre Ríos a 30 varas y se abrió Callao. Ambas se pavimentaron entre Moreno y Piedad (Bartolomé Mitre) con adoquines de granito de 15 cm. de espesor, 12 cm. de ancho y 20cm. de longitud.

En 1875 el martillero Hermenegildo Baizán, hizo empedrar, por su cuenta, la calle Moreno desde Entre Ríos hasta Pichincha donde vivía, obra que le sirvió para organizar Corsos.

Ya mencioné la Ley del Adoquinado de 1886. Para su cumplimiento fueron ensayados los  siguientes elementos:

a) el llamado "trotavías" formado por 2 trochas, con losetas de granito de 50cm. de ancho, 130cm. de largo con distintos espesores, que son similares a las losetas utilizadas en las veredas perimetrales del Palacio del Congreso.

b) Adoquines de pino de Suecia, utilizados por la Sociedad Franco Argentina de Afirmados de Madera, desde 1888 hasta 1894. Su mal desempeño, hizo que luego se emplearan el algarrobo y el quebracho, que tuvieron buen resultado.

En 1888 el contrato con la Sociedad Franco Argentina de Afirmados de Madera establecía el precio en 7,70 pesos oro el m2 y el mantenimiento anual en 10% de dicho costo unitario Los adoquines de pino procedían de Suecia y de Las Landas ( Francia ) y se asentaron sobre base de hormigón de piedra.  El mal resultado requería el cambio anual de gran parte de los adoquines.

Al abrirse la Avenida de Mayo se utilizaron adoquines de pinotea con peores resultados. Finalmente los adoquines de algarrobo de 10 cm. de espesor fueron la solución más económica y durable. A comienzos del siglo 20 se exportaron adoquines de dicho árbol autóctono para las calles de Londres ,París y Roma.
En 1893 ya había 808 cuadras con adoquines, asentados sobre base de arena, de granito de las canteras de Tandil y Olavarría y de madera de algarrobo.

El casco histórico hasta Entre Ríos-Callao, en 1894  ya estaba totalmente adoquinado. También en dicho año se normalizó la numeración de las calles, con 100 unidades en cada cuadra.

Por Ordenanza del 30 de enero de 1894 se establecía, que en todos los adoquinados con base de hormigón que se ejecutaren, se debían tomar las juntas con cemento hidrófugo, asfalto o cualquier otro material que los hicieran perfectamente impermeables.

La Avenida de Mayo originalmente tenía adoquines de madera y en 1927 se asfaltó. En 1895 se asfaltó la calle Piedad. Según un informe en 1909 se contaba con 5.000.000  m2 de adoquines de granito, 600.000 m2 de madera y 300.000 m2 de asfalto.
En la intersección noroeste de la Diagonal Norte y Florida, se muestran las piedras que formaron los primeros pavimentos de Buenos Aires.

Avenida de Mayo. La apertura de la Avenida de Mayo, inicialmente llamada 25 de Mayo, comenzó el 5 de marzo de 1889. El trazado abarcaba 30 metros en el centro de las manzanas entre Rivadavia y Victoria (Hipólito Irigoyen) entre las Plazas de Mayo y Lorea. A  los propietarios de los 172 inmuebles afectados por la obra, se les adquirieron  los terrenos, algunos mediante expropiaciones, ofreciendo exoneración de impuestos y nuevos frentes sobre la Avenida a construir.

Sus veredas de 6,5m. cada una y los 17m. de la calzada, daban rasgos inusuales a esta primera avenida central y era un signo de modernidad, en una ciudad acostumbrada a la angostura colonial de sus calles.

Según la Ley 1583 del 3 de octubre de 1884 se continuaría la traza de la Avenida de Mayo hasta Entre Ríos línea punteada en el Plano de Referencias. Antes de la finalización de la construcción, el 21 de octubre de 1893, los vecinos de la Plaza Lorea, entre los cuales estaba mi bisabuelo, presentaron un petitorio, para que se modificara el trazado axial de la Avenida de Mayo, que en su cruce con la Plaza Lorea la dividía en dos.

Proponían una plazoleta curva desviadora ( ref.16) para los vehículos que entraban y salían de la Avenida. También serían curvas, las veredas de la Plaza Lorea que rodeaban al  jardín, que existía al pie del Tanque Elevado, el cual debería reemplazarse por otro ornato.

Con la solución propuesta, se mantenía la Plaza Lorea integra para el vecindario, concluían en dicho petitorio, que construye un histórico antecedente de la gestión participativa de los vecinos.

El 7 de diciembre de 1893 se licitó el desarme del Tanque y el criterio del petitorio, fue tenido en cuenta en el Anteproyecto original de Carlos Thays.

La noche del 8 de julio de 1894, se inauguró con una procesión de antorchas la Avenida de Mayo y en el extremo oeste sobre la Avenida Entre Ríos, se instaló un gran arco con luces.

La Avenida de Mayo como típico bulevar de origen francés (grabado) estaba caracterizado por tener plazoletas centrales. Inicialmente separaban las 2 manos del tránsito, luego se instalaron faroles de alumbrado público. Eran 3 refugios de 1,50 m x 3 metros en el eje de cada cuadra. Después en 1912 sirvieron para colocar las bocas de ventilación del primer Subterráneo del hemisferio sur, para que no entrara al túnel, el agua que escurría por la calzada.

Cambios. Ya me referí a algunos nombres antiguos de las actuales calles que rodean al kilómetro cero. En 1879 se cambió Potosí por Alsina, en 1883 Garantías por Rodríguez Peña, en 1901 Piedad por Bartolomé Mitre. A partir de la construcción de las Plazas, la calle Lorea cambió su nombre en 1909 por Luis Sáenz Peña (ref. 26), en 1946 Victoria por Hipólito Irigoyen (ref. 54); mediante la Ordenanza 14497 y el Decreto 3100  de 1958 Pozos por Combate de los Pozos (ref. 57) y según la Ordenanza 21113 y el Decreto 1494  de 1966, Río Bamba por Riobamba (ref. 63 ).

Como consecuencia de las obras de parquización realizadas, se dispuso por Resolución del 9 de setiembre de 1913 el levantamiento de las vías tranviarias en Solís, Rodríguez Peña, Cevallos, Montevideo, Victoria y Rivadavia.

En 1963 se abrió el extremo oeste de la Plaza del Congreso (ref.60), para construir una playa de estacionamiento con una cabina para el encargado. El 28 de diciembre de 1982 después de la construcción del Estacionamiento Subterráneo, se utilizó ese espacio abierto como empalme vehicular de las calles Rodríguez Peña y Solís.

La Ordenanza Municipal 13.257 del año 1967 estableció el Plan de Mano Única. En 1968 se construyó la curva de identificación de las Avenidas de Mayo y Rivadavia (ref. 66) para la canalización del tránsito de este a Oeste y se prohibió el estacionamiento alrededor de las Plazas del Congreso.
La curva de indentificación entre las Avenidas de Mayo y Rivadavia así como la mano única del sentido de circulación, tuvo 15 años antes una imagen precursora, cuando el cortejo fúnebre el 9 de agosto de 1952, trasladó hacia el Congreso los restos de Eva Duarte de Perón.

Con respecto a las obras de infraestructura, las cámaras de inspección de las redes de servicios, son puntos débiles de las calzadas, que hacen perder continuidad de la capa de rodamiento, conformando irregularidades que facilitan la formación de baches. Resultan más económicas las bocas de acceso, instaladas bajo las veredas.

Actualmente las calles y avenidas alrededor del Km 0, están asfaltadas, con excepción   del empalme vehicular Rodríguez Peña - Solís y la curva de identificación de las Avenidas de Mayo y Rivadavia, que se hormigonaron luego de comprobarse las deformaciones permanentes en las carpetas asfálticas, por las solicitaciones del tránsito en las curvas.

Además de los tramos construidos con hormigón, también se utilizarón refuerzos con hormigón armado alrededor de las cámaras de inspección y las rejas de ventilación de obras subterráneas ubicadas en las calzadas.

En diciembre de 2003 se señalizaron y habilitaron, entre las 7 y 21 horas, en el barrio Congreso, tramos de carriles preferenciales para ciclistas en las Avenidas Belgrano, de Mayo, Rivadavia y Corrientes.

Veredas. Considerando vía pública, al espacio incorporado al dominio público, en la Vialidad Urbana se incluyen todas las obras necesarias para el tránsito vehicular y peatonal, es decir calzadas y aceras. El volumen de tránsito vehicular horario, en el área central que analizo, es varias veces menor al tránsito peatonal.
Si bien el 2º Virrey del Río de la Plata, Juan José de Vértiz, ordenó enveredar las calles de Buenos Aires, recién la Ordenanza Municipal del 21 de abril de 1882, se estableció a las veredas en las calles Rivadavia, Piedad, Entre Ríos y Victoria. Debían ser de piedra con pendientes mínimas 2% y tolerancia 1/5 de dicho valores.  En otros artículos, fijó las pendientes de veredas de ladrillo 5% y las rampas para vehículos < 12 %, con las mismas tolerancias.

El 6 de junio de 1894 la Ordenanza de Cercos y Veredas determinó que los propietarios de las calles pavimentadas en el Radio ubicado entre Medrano - Castro Barros - Caseros - Paseo de Julio y Paseo Colón estaban obligados, en el plazo de 3 meses, a construir veredas de piedra, baldosas o mosaicos, asentados con mezclas de cal cemento y arena sobre contrapiso de cascote apisonado. En las calles no pavimentadas las veredas deberían se de ladrillos prensados asentados con mezcla de cal y arena.

En la Avenida de Mayo recién construida, se autorizó a colocar mesas y sillas en los espacios públicos de las veredas. El 20 de octubre de 1894 el café Tortoni, fue el primero en ocupar la acera, colocando mesas y sillas del lado del cordón, dejando libre el espacio entre las mesas y la línea municipal.

También, en 1894 se dispuso cambiar la vieja numeración de los inmuebles, estableciendo 100 números por cuadra, los impares a la derecha y los pares a la izquierda en el sentido ascendente.

La Ordenanza del 17 de junio de 1895, fijó el ancho de las veredas mayor o igual a 1,5m. en las calles de la ciudad. En las avenidas y bulevares, los anchos se fijarían en las Ordenanzas respectivas. El 21 de noviembre de 1927 se realizó una licitación para la  construcción de veredas en varios sectores de la Capital.

En 1937 se determinó que en las aceras de ancho mayor a 3,5m., podían tener parte sin embaldosar con césped. Por la Ordenanza 1074 de 1938 el uso de la vereda quedó limitada a los peatones, quienes debían transitar conservando su derecha. El Digesto Municipal de 1937 autorizó la colocación de mesas y sillas siempre que el ancho de la vereda excediera de 2,90m. no pudiendo ocupar más de 1/3 del ancho total.

La Resolución 10175 de 1938, dispuso demarcaciones viales de sendas peatonales dando la prioridad al peatón para atravesar en las bocacalles y disminuir accidentes. El ancho mínimo de las sendas peatonales: 2,40m en avenidas y 1,80 m en calles.

En 1944 en el Código de Edificación, se estableció, que en las aceras arboladas se podía dejar sin embaldosar un cuadro no mayor de 1,20x1,20m, cuyos bordes debían protegerse con un cordón de 7 cm de espesor como mínimo. También en el primer Código de Edificación, que entró en vigencia el 15 de setiembre de 1944, se establecieron aceras uniformes en determinados radios y calles.

Las baldosas reglamentarias eran de cemento comprimido, con superficies de suficiente adherencia y color uniforme sin guardas ni dibujos. Los listones o vainillas se colocaban siempre perpendiculares a la línea municipal, para permitir que el agua escurriera hacia el cordón. Dimensiones 20x20cm con 6 listones con bisel. El espesor mayor a 22mm y de 3 capas, siendo la superior la pastina, de color ocre claro .

La Ordenanza 17395 de 1963, estableció que debían ensanchar las aceras de la zona céntrica para el tránsito peatonal. En las avenidas  ensanchadas desde Entre Ríos hacia el este, Independencia y San Juan, en la década del 1960, se utilizaron losetas premoldeadas de hormigón desmontables, que cubrían canales, en los cuales estaban los conductos y cables de los distintos servicios públicos, con el objeto de evitar roturas al levantar las veredas para reparaciones.

La Ordenanza 24250 de 1969 consideró 1) que las numerosas obras en ejecución para modernizar las redes de servicios, demandaban permanentemente la apertura de las aceras, 2) que existían más de 700 tipos diferentes de solados y por ello estableció el uso de losetas de hormigón de 40x60x4cm con borde biselado de 1x1,5cm, textura del borde superior antideslizante, asentadas sobre un manto de arena de 3cm, sobre un contrapiso de hormigón de 8cm de espesor.

Cuando me referí a las cámaras de inspección en las calzadas, señalé que era económicamente aconsejable instalarlas en la veredas. La tapada necesaria para evitar roturas de las cañerías soterradas es 0,60 m en veredas y 1,20m en calzadas. Cuando las empresas de servicios rompen las veredas, si son de losetas reglamentarias asume los gastos de reposición. Si el propietario coloca otro tipo de solado, debe avisar y comprometerse a su provisión en caso de roturas.

Las veredas son vías de circulación para los peatones y particularmente para los turistas en la zona céntrica, donde disfrutan recorriendo y conociendo. Ya comenté la Ordenanza de 1963, que determinó ensanchar las aceras en la zona céntrica. El Plan Urbano Ambiental, presentado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2001, proyectaba también ensanchar veredas y colocar árboles en la área central de la ciudad.

La capacidad de tránsito de las veredas, se dificulta con la instalación de quioscos callejeros y la congestión que se produce en los  accesos de edificios públicos , comerciales y de espectáculos artísticos, deportivos o sociales. Las actividades comerciales se incrementan con más peatones y están demostrados científicamente los saludables resultados del caminar. Por todo ello y para desalentar en el centro el tránsito automotor contaminante, hay que promover la peatonización.

Alrededor de las Plazas del Congreso, las más anchas del centro de Buenos Aires, entre 8,20 y 11,60 metros, sólo son superadas, por los tramos peatonales de las calles Maipú y Florida.

Las referidas amplias veredas, están a la vera de  H. Yrigoyen y Rivadavia, entre Sáenz Peña- Paraná y Entre Ríos - Callao, a 25 metros de dichas intersecciones, donde se producen curvas de angostamiento, para la identificación con las viejas calles transversales.

Estas excepcionales anchas veredas, tienen un añoso arbolado que dan lugar a un gran espacio público que admiran los caminantes. Estas "peatonpistas", como las denomino, contrastan con las angostas veredas de las calles transversales y paralelas, cuyos anchos, varían entre 1,20 y 1,60 metros.

Los tramos de veredas, que denomino peatonpistas, son más anchas que las calles originalmente trazadas por Garay en el casco fundacional.

La inusual anchura de estas peatonpistas, permitió a que frente a H. Yrigoyen 1630, se colocara una pirámide truncada , como pedestal de una placa de bronce, frente al solar donde vivió Juan B. Justo  (ref 77), por Decreto 44678 de 1991.
Tanto este pedestal como los variados quioscos, refugios, cabinas telefónicas y las escaleras del estacionamiento subterráneo (Ref. 80), no crean dificultades al tránsito peatonal, en estas espaciosas aceras.

Estas singulares veredas que llamo peatonpistas, tienen otra particularidad. Se trata de un tramo con obstáculos, que los más diestros peatones, logran cruzar sin tropiezos, describiendo sinuosas trayectorias.

Los profundos baches y la falta de baldosas impiden  la movilización  con sillas de ruedas para discapacitados y bebés, constituyendo además  un alto riesgo de caídas para cualquier transeúnte.

Estas roturas son de vieja data y continuan agravándose en 2003. Este prolongado y negligente descuido, es notorio pues es único en las veredas del entorno de las Plazas y el Palacio del Congreso.

Puede sorprender o no, saber que el propietario frentista  del predio de dicha vereda intransitable, es el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Corresponde agregar que en 2004 fue finalmente reparada dicha vereda

Rectificación  de las Líneas de Edificación. Como consecuencia de la Construcción de las Plazas del Congreso, se modificaron las líneas municipales mediante las Resoluciones siguientes:

a) Decreto del 18 de abril de 1911: Rectificación de la Línea de Edificación de la calle Victoria. Manzanas 15 y 22 de la sección 12 que correspondían a las cuadras desde Solís hasta Lorea (L. Sáenz Peña)

b) Decreto 18 de julio de 1911: Rectificación de la Línea de Edificación de la calle Rivadavia. Manzanas 1- 9 y 19 de la sección 5 desde la Av. Callao hasta la calle Paraná

Árboles. En 1892 se comenzó con el arbolado, en las anchas veredas de la Avenida de Mayo. Se dejaron amplios canteros con la tierra necesaria, para nutrir los árboles que luego se cercaron con rejas de hierro. Los plátanos daban sombra hospitalaria en las aceras, en los veranos porteños, pero también tuvieron tiempo para ondular las veredas.

Las características de los árboles para las veredas deben ser: 1) hojas caducas para que dejen pasar el sol en invierno; 2) que las flores o frutos caídos no causen resbalones; 3) especies cuyas raíces se extiendan hacia abajo, evitando la rotura del solado contiguo.
Las especies a plantar se recomiendan, según el ancho de la vereda, debiéndose construir un plantero mínimo de 1m x 1m y 0,5m de profundidad.

En 1995 comenté una experiencia sobre arbolado de veredas, en una nota publicada por el diario Clarín, con el objeto de incitar a los vecinos y particularmente a los legisladores del Anexo de la Cámara de Diputados.
Según el tamaño de las veredas, son aconsejables diferentes especies de árboles. En las amplias aceras, mayores a 8 m.,alrededor de las Plazas del Congreso, se utilizaron los plátanos, de  gran follaje y robustez. Su fortaleza los hace aptos para resistir violentas tormentas. Con su gran follaje aumenta: a) su retención del polvo en suspensión, b) la purificación del aire, c) la  moderación de las temperaturas extremas, d) la sombra estival, pues sus hojas son caducas y e) la absorción del suelo.

Alumbrado Público. Creado el virreinato del Río de la Plata en 1778 ,Juan José de Vértiz, que fue apodado el Virrey de las Luminarias, en 1778, obligó a los dueños de tiendas y pulperías a mantener encendidos en los frentes, faroles con velas de sebo o  estearina. En 1840 comienza el alumbrado con lámparas de aceite y mecheros de pabilo. Los faroles en los frentes de las casas, tenían tres lados con vidrio y la cara posterior, contra la pared, era una lámina de hojalata reflectiva. Una función secundaria de estas lámparas era la atracción de los mosquitos, que morían quemados.

La iluminación de gas, fue instalada por la Compañía Primitiva de Gas, que construyó en Retiro una Usina en 1857. La Municipalidad, por reclamos, suprimió el alumbrado de gas en 1870. La Compañía Primitiva de Gas amplió su Usina en la Plaza Británica de Retiro en 1877 y la otra Compañía Nueva de Gas de Buenos Aires construyó en 1881, una Usina  en Patricios y Magallanes. En 1869 las dos compañias de gas comenzaron a reemplazar por gas la anterior iluminación que era con velas de grasa de quirquincho.

Hasta 1894 predominó la iluminación de gas, a pesar que despúes de 1870 se comenzaron a utilizar, luminarias, similares a las de gas, con tubo y mechero, pero con depósito de querosén

Edison el 21 de octubre de 1879, logró mantener encendida 40 horas una lámpara incandescente. En 1888 se instala la primera lámpara eléctrica de arco, en la calle Florida.
El Ingeniero Rufino Varela, instaló una usina de 12 HP, cerca de la Catedral, que en 1892 suministró la energía para el alumbrado de las 6 cuadras desde Perú y Alsina hasta Florida y Corrientes

En Buenos Aires, en 1895 habían 7 centrales eléctricas de las 16 de todo el país, con una potencia instalada de 3.800 HP.

La Compañía General de Electricidad, instala en 1898, líneas bifilares aéreas de corriente continúa con 110 ó 220 voltios, las que a partir de 1900 fueron reemplazadas por líneas subterráneas. La Central Cuyo, en la actual calle Sarmiento entre Carlos Pellegrini y Suipacha , en 1899 provee el sistema de distribución trifilar con 2x110 voltios en corriente continua. En 1900 al hacerse cargo la Compañía Alemana de Electricidad, de todas las instalaciones existentes en la Capital,  se unifican tensiones y frecuencias de distribución en 3x225 voltios y 50 hertzios, para la corriente alterna trifásica y 2x225 voltios para la corriente continua en sistema trifilar.

La Compañía Alemana Trasatlántica de Electricidad, instala en 1899 su primera Usina en Paraguay y Reconquista y en 1909 construye la gigantesca Usina de Dock Sur, una de las más grandes del mundo, con 10 turboalternadores de 130.000 HP.

En 1900 había 14.000 faroles de gas, 8590 de querosén y 1000 focos eléctricos, que en 1910 superaron los 6000.
Antes de generalizarse el uso de la electricidad, se utilizó el sistema de alumbrado público con alcohol carburado, cuyo último farol se retiró el 19 de marzo de 1931.

En 1929 se organizó un concurso, en homenaje al cincuentenario de la primera lámpara incandescente inventada por Edison. El escultor Troiano Troiani fue el ganador y el diseño de sus artísticos faroles de 1 hasta 5 brazos los podemos admirar, ya que todos sus modelos engalanan las Plazas del Congreso y sus veredas.

Las modernas tecnologías del alumbrado público, ofrecen lumunarias y lámparas de máxima economía. Detrás del monolito del kilómetro 0, podemos apreciar uno de los faroles de tres brazos de Troiani y al fondo sobre la vereda de la Avenida Rivadavia se ve una de las modernas columnas de alumbrado duales, con una luminaria de 9 metros para la calzada y un globo a 3,50 m, para la iluminación de la vereda. En total alrededor del Congreso y sus Plazas hay 53 columnas duales.

Para la iluminación  de las veredas circundantes hay que agregar 86 luminarias que se encuentran de noche encendidas en los frentes de varios edificios. También  en las antiguas calles angostas. Sáenz Peña, Paraná, Rivadavia, Irigoyen, Cevallos, Montevideo y Rodriguez Peña, en sus intersecciones frente a las Plazas, suman 8 luminarias suspendidas de cables amurados a las fachadas, de las enfrentadas líneas municipales.

Como señalización lumínica, en cada intersección de las avenidas hay 2 columnas con sendos semáforos vehiculares y peatonales mientras que las calles tienen sólo 1 columna.

Otra señalización vial utilizada en el lugar, es la demarcación en los pavimentos, de las sendas peatonales, con pinturas reflectantes y  los anchos establecidos en la Ordenanza 10.175/38, a la que me referí en el capítulo sobre veredas.Esta señalización de los senderos peatonales, complementan las caracteristicas de los pavimentos actuales.

Continúa en: TRÁNSITO   ALREDEDOR  DEL  KILÓMETRO  0

 
E. Ricucci Barrionuevo
 Ing.  Civil
tecnocon@cai.org.ar

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