| Comisión de Tecnología de la Construcción |
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Al analizar los antecedentes de la obra del Palacio del Congreso, señalé el escenario de civismo, tras la Unidad Nacional, que buscaba símbolos en un clima fervoroso y esperanzado. El Palacio se concibió como obra artística, con monumentalidad por sus dimensiones, su emplazamiento, sus fachadas y particularmente por la culminación del edificio con su singular y alta cúpula, que fue durante muchos años el punto más alto de la ciudad y cuya fisonomía sigue individualizando a Buenos Aires. El renovado gusto por el arte clásico, luego de la convalidación del eclecticismo a fines del siglo XIX, determinó la elección del estilo grecorromano, dentro del academicismo italiano del proyectista, quien complementó la escenografía de las decoraciones, a través de esculturas y relieves. FACHADAS. La Entrada Principal del Congreso, corresponde a la dirección formal de Entre Ríos 51 y también es llamada Entrada de Honor, pues se utiliza en ceremonias importantes. La puerta está custodiada por 2 cariátides en mármol (columnas conformando mujeres con túnicas, como sus antepasados de la Acrópolis de Atenas.) ubicadas en el atrio central que tiene 6 columnas estilo corintio y soportan un clásico frontón triangular. |
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Se
aprecia el movimiento de las fachadas, con los sucesivos planos
entrantes y salientes. Los accesos principales estan: el de la Cámara
de Diputados
en la Avenida Rivadavia 1851 y la de Senadores en H. Yrigoyen 1849. Otras
entradas se hallan en Rivadavia 1836 y 1864, en H. Yrigoyen 1835
y 1863 y el acceso al Palacio, Tras el enrejado del frente sobre la calle
Pozos, hay otras 2 puertas, una a cada lado del cuerpo saliente
de la fachada en forma de hemiciclo
, que corresponde a la planta de la Sala
de Sesiones del Palacio. Todas esas puertas son de herrería
artística, con gruesas chapas de acero, flanqueadas por cariátides
de bronce. Para la inauguración
del Palacio en 1906, se emplazaron sobre pedestales, a los costados
de la escalinata principal, en el tramo entre la vereda y la explanada
de acceso vehicular, 2 grupos escultóricos de la artista
argentina, Dolores Mora de la Vega de Hernández, Lola
Mora,(1866-1936)con alegorías
que simbolizaban la Libertad, el Comercio, la Paz y la Justicia. Las figuras
humanas desnudas fueron motivo de críticas, por el pundonor azuzado
con la envidia, lo que sumado a los cuestionamientos por los mayores costos
denunciados a la Comisión
Investigadora, determinaron el retiro de las esculturas en 1916.
Entre los 2 tramos de la escalinata principal, hay un descanso que corresponde a la doble rampa para vehículos. En los arranques de las rampas hay mástiles, sobre artísticos faroles de 4 lämparas para enarbolar banderas, mientras se realizan las Asambleas. La próxima a Rivadavia, corresponde a la Cámara de Diputados y la de H. Yrigoyen a Senadores. Continuando con la descripción la Entrada Principal, hacia arriba del atrio y por debajo del tímpano, está esculpida en el friso, la inscripción "Congreso Nacional". La cubierta a 2 aguas sobre el frontón, tiene en cada extremo de la parte inferior de sus faldones, esculturas con figuras de leones alados. Sobre el pináculo del frontón hay una escultura de piedra con el Escudo nacional. Este símbolo patrio, se originó en un sello usado en la Asamblea General Constituyente de 1813. Tiene dos manos fraternalmente entrelazadas, sosteniendo una pica con el gorro frigio. Este gorro en las épocas griegas y romanas, era el distintivo de los esclavos que recobraban la libertad. Los laureles y el Sol son atributos exteriores al Escudo, y simbolizan la autoridad y el poder. Por detrás
del escudo, está la bandera siempre enarbolada, en el mástil
principal del edificio. Por encima del frontón y las cornisas hay profusa ornamentación con guirnaldas, vasijas, redondeles y mascarones. Las esculturas que rematan la parte superior externa, simbolizan los poderes del Estado. Las cubiertas a 4 aguas de los cuerpos esquineros del Palacio, tienen en sus cumbreras Victorias aladas de bronce, que resuenan sus largas trompetas y en su otra mano alzan un laurel. A su lado un niño en una de sus manos, sostiene una tea encendida. Siguiendo la descripción hacia arriba, atrás del frontón hay una gran plataforma ornamentada, de igual ancho al del frontón triangular, que sirve de apoyo a una base cuadrada de 15 m. de lado, sobre la que se encuentra la Cuádriga, obra de 8 m. de altura y 20 toneladas de peso, fundido en bronce y ejecutada por el escultor veneciano Víctor de Pol (descendiente de Marco Polo) El carro tirado por 4 caballos en distintas posturas, representa la República Triunfante. La Victoria alada que lo conduce, simboliza la voluntad del país, avanzando liberado. En su mano izquierda lleva las riendas, representando a la democracia manejada por el pueblo y en la derecha una rama de laurel. El conjunto escultórico, se proyecta 1 metro hacia adelante de la base cuadrada, en dirección hacia el Río de la Plata. Cúpula. El gran remate cupular, se apoya en un basamento cuadrado, ubicado en el centro del Palacio. Sobre dicho basamento, apoya un tambor circular de 20 metros de diámetro, del cual emergen columnas jónicas con 4 cuerpos salientes, coronados por frontones triangulares, que miran a los puntos cardinales. En la imagen
de la Fachada Principal,
por encima de dichos frontones se ve otro tambor circular, con
intercolumnios dóricos, soportando al casquete de la cúpula
de perfil ovoidal, el cual tiene una estructura reticulada de acero,
como si fueran meridianos formando husos, los que rematan en un
linternón. La cúpula es verde, por la pátina que el tiempo y la acción de la humedad, formaron sobre la cubierta de cobre, adornada con nervaduras y luminarias. La cúpula termina en una corona decorada, con figuras quiméricas, que está a 80 m sobre el nivel de la vereda. Recordando la cota del nivel, que calculé en Obras Viales, correspondiente a la meseta donde está emplazado el Palacio, se demuestra porque durante muchos años, la cúpula del Palacio, era visible desde toda la ciudad. Por encima de la encima de cúpula, se apoya el longilíneo cuerpo del pararrayos, que brota sobre esculturas y adornos. La cúpula tiene nervaduras sobre esculturas y redondeles, donde se instalaron luminarias que destacan la peraltada cúpula, configurando una artística constelación estelar, en el cielo de Buenos Aires. También en la misma fotografía nocturna, están los refugios y los estacionamientos perimetrales, que existían antes de las modificaciones viales efectuadas alrededor de las Plazas. Cerramientos En la Construcción del Palacio, analicé los singulares recursos utilizados, para la solución estructural del gran peso del remate cupular. En la fotografía de la obra en construcción, están a la vista las mencionadas estructuras reticuladas de acero, tanto en la cúpula como en las columnas de los pisos inferiores, aún sin los revestimientos de piedra, que las transformaran en columnas corintias. La mampostería se revistió con piedra granítica uruguaya, hasta el arranque del 2º piso, donde remata en una cornisa ornamentada con modillones. Por encima de dicha cornisa, del 2º al 4º piso el revestimiento es de piedra calcárea de Córdoba. Con respecto a los cerramientos no opacos, el frente sobre la calle Pozos, que se usa como Entrada de Servicios, tiene un enrejado artístico con pesada verja de 3 metros de altura, de hierro forjado sobre un murete de 1 metro, revestido en granito. Las aberturas del 1º piso son ventanas de carpintería de madera, sin pantallas que controlen la iluminación, pero con gruesas rejas de herrería artística. Los pisos 2º y 3º tienen ventanas y persianas de carpintería de madera. Sobre los dinteles del 2º piso hay timpanos decorativos Las ventanas del 4º piso de herrería de obra, con persianas metálicas, tienen balcones que apoyan sobre el voladizo de la cornisa, con barandas de hierro forjado artístico. Las ventanas que corresponden al hemiciclo de la Sala de Sesiones no tienen persianas, pues dichas aberturas sirven como iluminación cenital Restauración.
Antes de cumplirse los 90 años desde la inauguración
del Palacio en 1906, el intenso tránsito automotor y la polución
ambiental urbana, habían
impactado sobre las 4 fachadas, en sus revestimientos, esculturas, mármoles,
metales, maderas, vitrales y cubiertas. El proyecto comprendía relevamientos fotográficos y planimétricos, análisis y diagnósticos de las patologías y el pliego general de especificaciones técnicas para el llamado en licitación. Los deterioros en revestimientos, cornisas y ornamentos, fueron decisivos para encarar en 1995, trabajos integrales de limpieza y consolidación, para restaurar las piedras originales y reponer los ornatos faltantes, tomando como modelos los existentes, para la ejecución de los moldes. La presencia de humedad y la atmósfera agresiva, fueron las principales causas de los deterioros en las fachadas y las patologías observadas, permitieron analizar el comportamiento físico-químico, de los materiales empleados en la construcción. Las piedras calcáreas, utilizadas como revestimientos, ante la presencia del agua y la atmósfera corrosiva urbana, con sus sulfuros, transformaron los carbonatos de las piedras en yeso que se desprendía, volviendo más porosa la fachada donde penetraba la humedad. Corresponde aclarar que hasta el segundo piso se revistió con piedra granítica, que no sufrió el mismo deterioro químico que las calcareas, pero en cambio el granito de la planta baja, fue objeto de ataques vandálicos con pintadas y graffitis. La corrosión química en el acero, por la acción del agua que entraba a través de los desprendimientos y fisuras, se incrementaba con las aguas ácidas sulfatadas, pues no permiten las reacciones alcalinas que forman las capas protectoras del acero. También las fisuras, posibilitan que raíces vegetales penetren, creando efectos de cuña tal como señalaba en Tecnología para el Mantenimiento. Para reparar las fisuras con morteros similares a lo revestimientos pétreos, se efectuaron ensayos en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), determinando las dosificaciones de mezclas, que imitaran las piedras originales para su consolidación.También el mortero elegido, diluyéndolo se lo utilizó como pintura . Además fueron causas concurrentes de las patologías corregidas: a) intervenciones anteriores desacertadas; b) Detalles constructivos de las cornisas; c) colocación de artefactos de aire acondicionado; d) fijación de ornatos y e) el guano ácido de las palomas. a) A mediados del siglo XX, se efectuó una limpieza de las fachadas mediante arenado, que aceleróla erosión de las piedras calcáreas. b) En los coronamientos y cornisas, con la pendiente hacia la calle, el agua de lluvia chorreaba manchando el muro hacia abajo. Se cambió la inclinación, produciéndose el escurrimiento hacia canaletas que conducían a los desagües pluviales interiores. Eliminando el agua retenida, también se evitó la proliferación de mosquitos, musgo y verdín. c) La instalación de artefactos individuales de aire acondicionado, había causado roturas en fachadas y carpinterías. d) Otro detalle constructivo, modificado por la corrosión ocasionada fue el reemplazo para la fijación de ornatos, de los pernos de acero que se oxidaban y manchaban las fachadas, por otros de bronce y plomo. e) Para evitar el efecto corrosivo del guano ácido, sin recurrir a métodos cruentos, se colocaron ahuyentapalomas con pinches metálicos, para que no se posen y hagan nidos en las cornisas y ornamentos. Teniendo en cuenta, que la autenticidad de la restauración excluía la pintura, se decidió efectuar la limpieza mediante hidrolavado. Con previas prueba piloto, ensayadas en el INTI, se determinaron: la temperatura óptima del agua, el porcentaje de biodegradantes, la distancia y la duración. Todos estos parámetros, dependían del grado de contaminación, el material al limpiar, la altura y orientación en la fachada. En la fotografía, que también documenta el uso del Acceso de Honor de la Fachada Principal, en ocasión de iniciarse el Periodo Legislativo en mayo de 1999, se ven los andamios, sobre el cuerpo saliente de la fachada de Entre Ríos y Rivadavia . Se estaba realizando la última etapa, que concluyó el 24 de noviembre del mismo año, de los trabajos de limpieza, consolidación y restauración de las fachadas del Palacio. La importante tarea, que demandó más de 4 años permitió recuperar el color original gris claro con vetas rosadas de los revestimientos. Mientras tanto en el extremo opuesto a la Fachada Principal, se estaba produciendo un festín de la corrosión, en las artísticas rejas de hierro forjado, sobre la línea municipal de la calle Pozos, que hoy ya tiene partes destruidas y un avanzado deterioro, cuya reparación requerirá costos varias veces mayores, a los simples repintados omitidos. No se debe interpretar esta última observación, como una crítica que desmerezca las importante tareas de restauración, descriptas y subrayadas en los párrafos anteriores. Mi intención, es advertir sobre los deterioros progresivos, ocasionados por descuidos prolongados y la necesidad de sistematizar los controles y el mantenimiento para cumplir eficazmente con la obligación de conservar este declarado Monumento Histórico y Artístico Nacional. Debemos incorporar la noción de perdurabilidad, que trajo implícita la concepción del monumental Palacio del Congreso, magnífica obra encarada por argentinos pensando en un destino de grandeza, que posteriores crisis políticas se han obstinado en desvanecer. |
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