DESESTABILIZACIÓN DEL EDIFICIO MÁS VIEJO DE BUENOS AIRES

 

Reseña Histórica El 23 de junio de 1608, el Cabildo aprobó la solicitud elevada por la Compañía de Jesús, orden religiosa creada en 1534 por Ignacio de Loyola, al Gobernador Hernando Arias de Saavedra, para establecerse en Buenos Aires.  

En 1610 el Padre Juan Romero, llegó de Europa con la noticia de la santificación del fundador de la Compañía de Jesús y puso bajo la advocación de San Ignacio de Loyola, la capilla que los jesuitas habían construído en la esquina sudeste de las actuales calles Rivadavia y Balcarce, siendo la primera en América que llevó el nombre del santo.

En 1662 los jesuitas se trasladaron a los terrenos donados por Isabel de Caravajal en 1633, sobre las hoy llamadas calles Bolívar y Alsina.

Construcción - La Torre sur se comenzó a construir en 1686 y en 1692 se concluyó conjuntamente con la fachada. La galería cilíndrica, bajo la cúpula ( figuras 2 y 4) era el puesto del vigía, para descubrir la presencia de piratas en el Río de la Plata.

El templo fue inaugurado en1722. Los cimientos con mampostería de piedra, hasta 1,60 m, están marcados con un resalto en el basamento. La sólida masa de las paredes laterales, aumenta su espesor en los bordes de los arcos de las aberturas y en el apoyo de los arcos de las bóvedas de cañón corrido. Macizos pilares, también soportan la cúpula sobre tambor cuadrangular ( figuras 6 y7). La planta en cruz latina, con una nave principal, ábside rectangular y 2 naves laterales de doble altura con galerías superiores.

El techo por encima de las bóvedas, como resultado de varias intervenciones, está compuesto por las siguientes capas: relleno de tierra, mortero de cal para asiento de tejas, capa de ladrillos, membrana hidrófuga, contrapiso de hormigón liviano y baldosas cerámicas. 

La torre norte ( figura 2), se terminó en 1860 y su reloj perteneció previamente al Cabildo. La altura total es 38,10 m. La fachada es neorromana con elementos barrocos y las torres flanquean el atrio configurado por un pórtico de 3 arcos, donde la entrada central muestra en sus columnas, ménsulas invertidas y giradas hacia fuera.

Al describir la Plaza Lorea, en un trabajo anterior sobre Las Plazas alrededor del Kilómetro 0, señalaba que el donante de esos terrenos Isidro Lorea, se había destacado como ebanista con sus tallados de las molduras y el artístico retablo del Altar Mayor y de la Virgen Dolorosa de la Iglesia San Ignacio, que fue declarada en 1942 Monumento Histórico Nacional

Manzana de las Luces En la figura 1, se documenta el bautismo de la Manzana de la Iglesia por parte del periódico El Argos, considerando que en la misma se asentaban importantes instituciones de la cultura.

Me referiré a las características dimensionales de la manzana y su entorno. En el trazado del casco fundacional de Garay, la regularidad de la cuadrícula impuesta por las Leyes Indianas de la Corona Española, determinó una división urbana con calles de 11 varas ( 9,20 m) de ancho, formando un damero entre manzanas de 140 varas ( 121,24 m.)  Estos 9,20 m. entre líneas municipales, determinaron angostas veredas, como la que se aprecia en la fig. 7. Ya en 1963 se dictó la Ordenanza 17395, por la cual se debían ensanchar las aceras en la zona céntrica, para el tránsito peatonal. Aprovecho para reiterar la propuesta de ensanche y arbolado de veredas, en  la Primera Área de Protección Histórica de Buenos Aires, ya planteada en el trabajo que titulé Obras Viales alrededor del Kilómetro 0,

A causa de los daños aparecidos en el edificio de San Ignacio,  la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires dictó en abril de 2003 la Ley 954, prohibiendo la circulación de colectivos, en un área de 12 manzanas contigua al templo y otros edificios históricos. Existen también medidas para la prohibición del estacionamiento de vehículos en el microcentro, entre las Avenidas 9 de Julio, Santa Fe, Belgrano y Leandro Alem-Paseo Colón

Por debajo de la manzana, también se construyeron en el siglo 18, túneles que superan en algunos tramos, los 7 m. de profundidad. Del entramado de túneles bajo la Manzana, dos se encuentran bajo  el templo: uno a 40º con respecto al eje N-S, rumbo al E, que llegaba hasta la esquina donde está la Catedral y el otro en dirección E-O, que terminaba sobre la actual calle Defensa 240.

Diagnóstico de las patologías  A mediados de octubre de 2004, recibo del Vicario de la Parroquia, y del Arzobispado de Buenos Aires, una nota solicitando asistencia técnica antes de iniciar las obras de restauración del Templo. Copio a continuación, mi repuesta:

“Tengo el agrado de dirigirme a usted, para responder a su consulta y en primer término, deseo comunicarle que comparto su expresión de graves deterioros edilicios. En particular me ha sorprendido comprobar el incremento del ancho de algunas grietas, con respecto al de las incipientes fisuras que observara en junio de 2002, cuando celebramos en vuestra Parroquia, la misa conmemorativa de la Semana de la Ingeniería.

Luego de leer el Informe Técnico Desajustes Iglesia San Ignacio de Loyola y las demás actuaciones que usted me remitió al CAI, realicé una inspección in situ, guiado por el Ing. Alejandro Del Águila. Observando la disposición y evolución de las fisuras, muchas de las cuales se transformaron  en grietas y rajaduras pasantes, me pareció moderado el sustantivo desajustes, utilizado en el título del Informe. Sin embargo en el Anexo gráfico que adjunto, reivindico el acierto semántico del Ing. Diéguez.

Respondiendo a su pregunta del penúltimo párrafo de su nota, sobre si la elaboración del proyecto de restauración puede posponerse, en espera de algún estudio faltante, mi respuesta es no y paso a fundamentarla

Examinando a) las características constructivas del edificio: con sus mamposterías estructurales de piedras y ladrillos, que conforman gruesos muros y pilares soportando arcos, bóvedas y cúpulas; b) las intervenciones precedentes; c) la documentación gráfica d) el mapeo de deterioros  con la evolución y las características de las fisuras, controladas mediante testigos y comparadores; e) los estudios geotécnicos, con pozos a cielo abierto y sondeos realizados en diferentes sectores; f) las mediciones de humedad y análisis químicos del agua subterránea en los ensayos de suelos in situ y en laboratorio; g) los cateos en el techo para determinar las diferentes capas que lo componen y luego del relevamiento con las verificaciones efectuadas en mi inspección, opino que si bien todo estudio es perfectible, podremos agravar los deterioros demorando las siguientes acciones:

a)      traslado de las cañerías de distribución de agua potable y de evacuación de líquidos cloacales y pluviales, desde la vereda contigua, para evitar humedad accidental en la fundación.

b)      materialización de pasantes juntas de dilatación en la cubierta, hasta la capa del relleno de tierra, para disminuir la expansión térmica, ubicándolas especialmente en los encuentros de las mamposterías de la espadaña (pared superior de fachada entre torres) y de la base de la cúpula del Altar principal, que sobresalen del techo a 2 aguas.

c)      Inyecciones cementicias con refuerzos de armaduras o fibras, en todas las fisuras y grietas a lo largo de toda la mampostería vertical y curva del techo, para reconstruir la continuidad  y consolidar estructuralmente esta tipología constructiva.

Adjunto 2 Anexos con fotografías y comentarios complementarios sobre la visita.

Anexo 1 - Imágenes

Fig. 2- Torre Norte, que se desajustó del resto de la fachada. Inclinación por asiento diferencial debido a humedad accidental en la base

 

Fig. 3- Apuntalamientos de la fachada principal metálica y de madera de los 3 arcos del pórtico de entrada. Su desmontaje debe ser controlado.

Fig. 4- Apuntalamiento en la parte superior de la fachada, con tirantes de madera, alineando las partes quebradas en la espadaña (muro central superior entre ambas torres), por el empuje de la dilatación del, techo

Fig. 5 - Refuerzos en la cara posterior de la espadaña. Techo de la nave central a 2 aguas, con cubierta de baldosas cerámicas.

Fig. 6 -Cúpula del Altar principal, sobre base cuadrangular. Fisuras a la altura del techo en la base de la cúpula, por expansión térmica

 

Fig. 7 Vereda sobre la calle Alsina de 1,20 m de ancho, cuyas cañerías deben desalojarse y apartarse, para evitar reincidencias de las fugas de humedad sobre el suelo de fundación, verificadas por lo ensayos del Ing. Guerrero y la Licenciada Hickethier.

Anexo 2 –Dramatización

Mientras padecía las contusiones causadas por una caída sobre el techo, en ocasión de mi inspección al templo, me abstraía de las molestas sensaciones que suceden a los golpes, analizando las siguientes 2 hipótesis sobre el significado de dicho episodio:

1)      Apropiación 

Olvidándome de las pérdidas de aptitudes que traen aparejadas las sobrecargas de kilos y años, protagonicé un ridículo traspié, como los que escenificaban los cómicos que acompañaban a Chaplin en sus películas. Esa reminiscencia, me hizo recordar que cuando éramos chicos, frente a un accidentado resbalón, sin graves consecuencias, bromeando consolábamos a la víctima, diciéndole: compraste el terreno.

El deseo de apropiarme del lugar, se justifica por razones afectivas, ya que soy egresado de la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales de la misma Manzana de las Luces, donde estudiaron los primeros ingenieros argentinos a partir de 1865, hasta pasada la primera década de la segunda mitad del siglo 20.

Al evocar la prístina Facultad, debo señalar la pena que siento, cuando paso por Perú 222/72 y veo que fue el único edificio demolido en la histórica Manzana, reutilizándose dicho espacio como playa de estacionamiento de automóviles.

Fig. 8- En la Manzana de las Luces,  sobre la calle Perú, se señala el baldío donde estaba la Facultad, donde estudiaron los primeros ingenieros argentinos,.

2)      Desestabilización

Además de la anterior interpretación por el apego al lugar, otra hipótesis más ajustada a los hechos que estaba comprobando en mi inspección, se reforzaba porque en dicha escena quien me ayudó a erguirme, fue el Ing. A. Del Águila, interpretando su papel real de celoso guardián de la estabilidad en el templo.

La causa de mi desequilibrio, en un salto a un faldón contiguo del techo, fue la sobrecarga sobre mi pie izquierdo, al descargar mi peso en forma no simultánea con el pie derecho.

Precisamente en ese momento, estaba verificando la disposición y magnitud de las grietas, causadas por la inclinación de la Torre Norte, en su asentamiento diferencial sobre el suelo de fundación.

El basamento de la Torre Norte como se aprecia en las fotografías, representa el pie izquierdo de la fachada, pero como se suele aclarar en toda dramatización, la similitud con hechos reales es pura coincidencia “.

 

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